1. Limpieza: Antes de guardarla, asegúrate de limpiarla bien por dentro y por fuera. Retira cualquier resto de comida y limpia las superficies con un paño húmedo y un poco de detergente suave.
2. Desconexión: Desconecta la nevera de la corriente eléctrica para evitar un consumo innecesario de energía.
3. Puertas abiertas: Deja las puertas de la nevera y el congelador entreabiertas. Esto ayudará a evitar malos olores y la formación de moho.
4. Secado: Asegúrate de que esté completamente seca antes de cerrarla, para prevenir la acumulación de humedad.
5. Almacenamiento: Si es posible, guárdala en un lugar seco y fresco, lejos de la luz solar directa.
6. Revisiones periódicas: De vez en cuando, revisa la nevera para asegurarte de que no haya acumulación de humedad o malos olores.
Siguiendo estos consejos, tu nevera trivalente estará en buen estado cuando decidas volver a usarla. ¡Espero que te sirvan!
